lunes, 26 de noviembre de 2007

“Manifiesto contra la violencia de género”

El pasado 23 de Noviembre Ana Herrera colaboró en los actos contra la violencia de género celebrados en Campillos, su pueblo natal. Tras la lectura de un manifiesto, de su puño y letra, en contra de dicha violencia, Ana dio una conferencia analizando la situación de algunas mujeres brillantes de la historia que por su condición de mujer fueron asesinadas o relegadas a un segundo plano, formas muy comunes de violencia contra la mujer aún en nuestros días. Ana entregó una carta literaria sobre la violencia psicológica a la mujer a la Asociación de Mujeres de San Benito de Campillos que en un tono muy emotivo la recitaron a los asistentes al acto. Se escucharon allí otras voces de mujeres y, por último, se repartió la carta entre los asistentes. Los actos estuvieron organizados por la Concejalía de la Mujer y contaron con la presencia del Concejal de cultura.
He aquí un fragmento del “Manifiesto contra la violencia de género”:
Sí, sin duda, la violencia contra la mujer ha tenido y tiene mil caras. La más común en nuestros días es la que nos llega a través de los medios de comunicación: LA VIOLENCIA DOMÉSTICA. Mujeres maltratadas y asesinadas a manos de sus novios, de sus maridos, de sus compañeros sentimentales. De aquel que en otro tiempo fue un niño o un joven cariñoso, de mirada inocente y sonrisa encantadora, que todos conocíamos y amábamos, que recibía y devolvía los besos de una madre, una hermana o una amiga. De aquel a quien el alcohol, las drogas o las insatisfacciones personales han convertido en un maltratador. ¿Es, tal vez, el maltrato a la mujer una vía de escape a las carencias y frustraciones del varón, que arremete contra lo que considera el sexo débil, precisamente porque en su interior sabe que la mujer ha sido, es y siempre será un sexo fuerte? La que lucha, la que sueña, la que llora y sabe despertar, la que presta su mejilla a los besos del amor, la que remonta con alas de águila el sueño de la vida. Nunca mejor ocasión para recordar las palabras de la escritora MARÍA LEJÁRRAGA: “Las mujeres callan, porque aleccionadas firmemente por la religión, creen que la resignación es virtud; callan por miedo a la violencia de hombre; callan por costumbre de sumisión; callan, en una palabra, porque en fuerza de siglos de esclavitud han llegado a tener almas de esclavas”. O aquellas otras: “Fue tu compañera y no fue tu igual…Pensó contigo, luchó contigo, trabajó contigo… ¡tú sólo triunfaste! ¿Quién se ha retirado, a la hora del triunfo, para dejarte a ti toda la vanagloria? ¿Quién ha hecho el silencio en torno suyo para que no se oyera nada más que tu voz? Ella fue la mujer que despertó del sueño secular y sintió su derecho como un pecado; la que, consciente de su inteligencia se la quiso hacer perdonar como un crimen”.
También conozco al hombre luchador, que sueña y que llora, pero de una manera más fácil. ¿Cuántas mujeres acceden a puestos de poder? Su reconocimiento profesional nunca es igual que el masculino, sufren acoso sexual y, de vuelta en el hogar, se esclavizan tras el brillo de las baldosas. ¡Cómo no sentir su dignidad perdida ante un cúmulo de responsabilidades impuestas por las circunstancias y por la sociedad, pero, sobre todo, ante un cúmulo de responsabilidades permitidas y no compartidas, cuando se les escapa el tiempo para contemplar una flor o pasear descalzas sobre la arena de la playa!
Y, en cuanto a mi nombre, no quiero ser “señora de …”, solamente QUIERO SER, con todas sus consecuencias: “La que lucha, la que sueña, la que llora y sabe despertar, la que presta su mejilla a los besos del amor, la que remonta con alas de águila el sueño de la vida”.

"Cuatro rosas y un sueño", por Ana Herrera Barba

E-BOOK
Un enfoque histórico, un trasfondo de exotismo, cuatro mujeres de otro tiempo, cuatro rosas que nos hablan desde el ayer para hacernos reflexionar sobre el presente más cercano. Cuatro mujeres que sintieron las mismas inquietudes de la mujer actual, que se entregaron a sus sueños y al amor, y que padecieron el dolor sobre sus almas de violeta. La primera es la voz de una mujer del antiguo Egipto, que dejó grabada su historia sobre una losa de piedra que se encuentra en el Museo Británico de Londres. La segunda, Hipatia, la última directora de la Biblioteca de Alejandría, primera filósofa y científica de occidente, lapidada en su ciudad en el 415 d.C. Walläda, la última princesa del califato Omeya de la ciudad de Córdoba; vivió en el siglo XI, y fue una mujer rebelde y una excelente poeta. Mumtaz Mahal, la mujer que inspiró la construcción del Taj Mahal, esa maravilla de la arquitectura moderna que Tagore bautizó como “Una lágrima en la mejilla del tiempo”. Cuatro relatos y cuatro poemas que nos desvelan las voces de ayer que no son sino las voces de hoy y las voces del mañana.