sábado, 2 de noviembre de 2013

PRESENTADO EN EL CORTIJO MIRAFLORES. MARBELLA 30 DE OCTUBRE

Me sentí muy arropada. En el acto colaboraron Germán Borrachero, Manuel Mellado, Enrique Monterroso y Alba Navarro. Junto a las caras conocidas, me hizo ilusión ver muchísimos rostros nuevos. Muchas gracias a todos y a todas por vuestra asistencia y apoyo. 

domingo, 13 de octubre de 2013

PRESENTACIÓN DE MIGUEL ÁNGEL MELERO VARGAS, DOCTOR EN LA II REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL EN LA COMARCA DE ANTEQUERA

PRESENTACIÓN NOVELA DE ANA HERRERA

CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS (MÁLAGA) 8 DE OCTUBRE DE 2013

La obra que hoy se presenta en este magnífico Centro Andaluz de las Letras es ciertamente interesante como necesaria, pues supone más un libro de historia que una novela, y más un recurso memorialístico que un relato inventado.
De la misma forma incluye aspectos tan absolutamente necesarios como intrínsecos a la hora de abordar, de nuevo, una historia acerca de la República, la guerra civil o el primer Franquismo, como la Historia Local como sobre todo de la Historia Oral.
La autora no solo alterna con acierto en esta obra realidad y ficción, sino que convierte esta ficción en un verdadero ejercicio de metodología de cómo afrontar una labor memorialística. Por ello podemos decir sin riesgo a equivocarnos que ambas parte, real y ficticia, son en su esencia científicas.
A ambas quisiera referirme, siquiera brevemente.
La obra de Ana Herrera recoge un periodo de tiempo que transcurre desde la proclamación de la Segunda República hasta el proceso de instauración y consolidación del Franquismo. Aproximadamente una década a través de la cual la autora nos sumerge en la historia de un municipio, Campoblanco, pero que bien podría haber sido cualquier otro del noroeste de la provincia malagueña… aunque en realidad, bien podría haber sido cualquier otro pueblo o ciudad de cualquier otro punto en una España derramada por la esperanza y la convulsión.
¿Por qué entonces Campoblanco?
Se preguntaba la conductora del relato ¿por qué será que amamos tanto el lugar donde hemos nacido? Y se respondía a sí misma argumentando que en ella está nuestro origen, nuestra gente… nuestra esencia.
Efectivamente por ello la amamos, y cada uno escenificamos nuestro amor a nuestra manera, y una de éstas es a través de la investigación de la Historia Local, porque esta, como la Microhistoria no supone una mera interpretación a escala de la Historia General; porque no es solo el reflejo en un espacio geográfico más acotado de aspectos generales, sino que un conocimiento de aspectos locales puede llevar a un mejor conocimiento de la Historia General de un proceso.
Ana comienza hablando de esperanza, de la que llegaba de la mano de la República, y sobre todo para aquellos que  vivían sometidos, víctimas de un orden social que mantenía un status privilegiado adquirido por una parte de la población ya hacía siglos, y que se consolidaba en comarcas latifundistas como en la que nos sitúa la autora.
Por ello la llegada de la República, que Ana sitúa como estallido, en el sentido de la consecución de un cambio drástico y revolucionario, aunque democrático, supone una mejora en las condiciones de vida para los obreros, pero también el recrudecimiento de un antagonismo de clase, y que va a materializarse en un proceso de fuerte conflictividad, de tipo laboral y social, y fundamentalmente en el campo, entre patronos y jornaleros; a un enfrentamiento entre derecha e izquierda, entre socialistas y falangistas, entre remozamiento obrero y fortalecimiento asociativo, y el denominado como consenso reaccionario, y que no es sino resultado del miedo de una burguesía agraria a la pérdida de ese status privilegiado. (El profesor Cobo Romero, en su última obra de 2012, analiza perfectamente este hecho, en el que se encuentra también el origen de la posterior represión franquista).
Recuerdo hace años la forma en que llegó a mis manos un diario manuscrito de un vecino de Campillos, Rafael Segura, donde narra de puño y letra propia, su historia, desde su entrada en las JSU hasta su periplo carcelario, del que se libraría definitivamente en 1983. Recordaba Rafael la historia de estos enfrentamientos, como la historia de “El Picaíllo”, el obrero socialista muerto producto de estos enfrentamientos.
Rafael Segura señalaba que desde esta muerte, el pueblo ya estaba “moralmente en guerra”, la misma idea que nos transmite Ana en ese corrimiento de estrellas.
Y efectivamente llegó la guerra, estalló la sublevación, y nos relata en su obra Ana la secuencia repetida de forma milimétrica en los pueblos y ciudades de la España partida en dos, como la haya denominado Julián Casanova en su último trabajo, en que fracasa la sublevación:
-          La violencia desarrollada en la retaguardia republicana y el miedo de los perseguido.
 
-          La figura del “venido de fuera” y su relación con el ejercicio de la violencia. Una figura, un recurso muy utilizado, y parafraseando la magnífica descripción que del mismo hace la profesora Lucía Prieto, “como si cada pueblo rechazara que de sí mismo hubiera surgido tanto horror; responsabilizando del mismo a lo ajeno, a lo que sólo siendo extraño a la comunidad pudo atentar contra los referentes propios”.
Ana nos ofrece otras estampas comunes a muchos lugares en guerra:
-          El bombardeo sublevado como antesala de la ocupación. 

-          El inicio de la llegada de los refugiados de municipios ya ocupados al pueblo.

-          La entrada en el pueblo de las tropas sublevadas y el inicio de la represión. 

-          Y mientras tanto la huida, la desbandada, que como podemos ver no comienza en Málaga, sino que se vierte a ésta desde los pueblos de la provincia en peligro, dando aún mayor empaque al mayor éxodo poblacional generado por un conflicto en Europa en el siglo XX.
Vemos como la historia se divide entre los que permanecen en el pueblo, los que huyen a la capital como destino provisional hacia otros más lejanos, y los que deciden seguir defendiendo la legalidad y legitimidad republicana a través del empleo de las armas.
Así por ejemplo por el camino de Campoblanco a Álora transitaban las esperanzas de cientos de sus vecinos, ansiosos como Andrés de huir en un caballo blanco o poder regresar a su pueblo, algún día, montados en él.
Las profesoras Barranquero y Prieto retratan inmejorablemente los aspectos del éxodo poblacional hacia Málaga como la labor del Comité de Alojamiento que realizará una frenética actividad en colaboración con los respectivos comités de Refugiados.
Al mismo tiempo, probablemente Pedro coincidió con muchos antequeranos cuando, tras la ocupación sublevada del pueblo, marcha a Villanueva de Cauche, donde se encontraba el Cuartel General del Batallón de Milicias “de Antequera” o “García Prieto”, liderado por este Alcalde socialista de la ciudad antequerana, y que controlaría el límite entre las zonas Norte –ya ocupada- y Sur del término antequerano –protección en este último caso del acceso a Málaga-.
Conocimos también la huida de Jacinta hasta Cataluña, o la de Rosario para la que, con independencia del desenlace del conflicto, ella ya había perdido su propia guerra al morir su marido y su hijo.
Conocimos también la suerte de Fernando, que queda a las puertas de montar en un barco hacia la libertad en Alicante, y que sin embargo es conducido al campo de Albatera, donde probablemente coincidiera también con el mencionado Alcalde de Antequera García Prieto, allí recluido, aunque con suertes desiguales, ya que Fernando logra finalmente salvar la vida.
Supimos también del doble éxito de Manuel, primeramente por conservar su vida y la de su joven familia, como por formar parte del Ejército Republicano que impidió que, al menos en 1937, Madrid fuera ocupada por un ejército sublevado que, junto a su apoyo italiano, quedaba en evidencia después del éxito de su guerra célere en la zona malagueña, y como vuelve a ganar Fernando cuando tras regresar al pueblo es detenido acusado de asesinato pero es liberado posteriormente gracias al aval del hijo de un guardia civil.
La operación aval, como la definiera el profesor Santos Juliá y la delación, la acusación y el señalamiento de la población, son dos aspectos fundamentales dentro del voraz proceso represivo franquista, con especial inquina en este último caso en que se presenta a una parte de la población como agente de la represión en el día a día, como forma incuestionable de mostrar su apoyo al Régimen y entrar a formar parte de la casta de los vencedores, bien por verdadera afinidad y consenso, bien a través del miedo y la coerción, en medio de una represión que despedazaba España como el cerdo a la anciana. 
Y en medio de todos estos personajes Doris, cronista y protagonista, Juez y parte en esta historia, que centra su papel en la importancia de la Memoria, del Recuerdo frente al Olvido, y frente al Silencio que este Olvido, involuntario o provocado por el Miedo, genera.
Doris representa de alguna forma la figura y la labor del historiador, ya que de la misma forma que ella permite un final idílico para Katia y Nikolai, el historiador pretende también un “mejor final”, en el sentido de dotar de voz a los sin voz, y recuperar para la Historia a los que sin ellos, ésta no podría hacerse.
Porque la Historia pertenece a todos, y desde luego todos contribuyen a ese debate que la enriquece, la “perfecciona”, y la convierte en un valor de uso colectivo.  

Pero desde luego, dentro de ese “todos”, destacamos a esa “gente corriente” como la definiera Fraser, esa que “hace la Historia, pero que no aparece en libros, documentos ni escritos”.  

De ellos es fundamentalmente de los que se nutre este trabajo, y para todos el resultado de sus trabajos, con lo que la recuperación de sus voces, no es solo un gesto de investigación, o de justicia hacia ellos, sino también de solidaridad y generosidad de éstos para con la comunidad. 
Doris es, como el investigador, la intermediaria privilegiada en este proceso de construcción de una memoria que es ese caballo de cartón perdido por Andrés, que en un momento del pasado se extravía, pero que alberga la esperanza de que alguien, ajeno a su historia, lo encuentre, lo cuide y lo recupere. 

Así Doris da voz y vida a una memoria intacta pero silenciosa, y su lucha contra el Alzheimer es la lucha de los historiadores, fundamentalmente los que nos ocupamos de esta etapa: la batalla por la memoria, por el recuerdo y contra el olvido. Y es también la lucha de las asociaciones, de los grupos de memoria histórica, de los familiares, la lucha conjunta por la Verdad, la Reparación y la Justicia.
Gracias a Doris, a Ana, a ambas, damos un paso más, de nuevo, por el triunfo de la memoria, de la luz del recuerdo que se abre paso entre tinieblas de olvido.
El título de la novela, para concluir,  tiene que ver todo con esta idea, y es evocador a una tarea fundamental como la memorialística. De la misma forma que Doris llega al cielo a través de recuperar su memoria dañada, (Doris teme mucho más al olvido, a la muerte de su recuerdo que a la suya misma) muchos nombres permanecen condenados en el olvido.
Nombres que deben ser recuperados, si no ya desgraciadamente a la vida, sí al menos al recuerdo, para evitar, Ana, José Luis, que así mueran dos veces. 
Si se consigue, éstos habrán logrado por fin su sueño de ganar un cielo en el que vivan para la eternidad.

jueves, 10 de octubre de 2013

PRESENTADO EN CAL MÁLAGA

José Luis Ruiz Espejo, Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga, subrayó la importancia de la memoria histórica para la recuperación, en este caso, de nuestra historia más reciente.
Miguel Ángel Melero Vargas, doctor en La II República y la Guerra Civil en la comarca de Antequera: "Esta novela, además de una obra literaria, es un documento histórico de importancia extraordinaria. En la actualidad, los testimonios orales constituyen una base importante de documentación en los ámbitos universitarios".
Gracias a todos los asistentes, colaboradores y organizadores que hicieron posible la presentación de "HASTA QUE LOS MUERTOS LLEGUEN A CIELO" en el Centro Andaluz de las Letras el pasado 8 de octubre. Seguirán más presentaciones en Málaga y su provincia, y allí adonde nuestro pasos nos lleven.
Próximamente ofreceremos en este blog el análisis que sobre la obra realizó el doctor Melero en dicha presentación.
Saludos cordiales.

jueves, 3 de octubre de 2013

PRÓXIMO ACTO EN MÁLAGA, 8 DE OCTUBRE

Contaremos con la colaboración de Miguel Ángel Melero Vargas, Doctor en La II República y la Guerra Civil en la comarca de Antequera.

sábado, 3 de agosto de 2013

"Cuatro rosas y un sueño", por Ana Herrera Barba

E-BOOK
Un enfoque histórico, un trasfondo de exotismo, cuatro mujeres de otro tiempo, cuatro rosas que nos hablan desde el ayer para hacernos reflexionar sobre el presente más cercano. Cuatro mujeres que sintieron las mismas inquietudes de la mujer actual, que se entregaron a sus sueños y al amor, y que padecieron el dolor sobre sus almas de violeta. La primera es la voz de una mujer del antiguo Egipto, que dejó grabada su historia sobre una losa de piedra que se encuentra en el Museo Británico de Londres. La segunda, Hipatia, la última directora de la Biblioteca de Alejandría, primera filósofa y científica de occidente, lapidada en su ciudad en el 415 d.C. Walläda, la última princesa del califato Omeya de la ciudad de Córdoba; vivió en el siglo XI, y fue una mujer rebelde y una excelente poeta. Mumtaz Mahal, la mujer que inspiró la construcción del Taj Mahal, esa maravilla de la arquitectura moderna que Tagore bautizó como “Una lágrima en la mejilla del tiempo”. Cuatro relatos y cuatro poemas que nos desvelan las voces de ayer que no son sino las voces de hoy y las voces del mañana.