domingo, 17 de febrero de 2008

"Mujeres en la Historia", ponencia publicada de ANA HERRERA BARBA

CONGRESO INTERNACIONAL
"AVANZANDO HACIA LA IGUALDAD"








Os muestro la portada, la primera página del índice y de la introducción, donde se hace referencia a mi ponencia, y la primera página de la ponencia "Mujeres en la Historia", que se acaba de publicar y que es fruto de mi participación en el Congreso Internacional "Avanzando hacia la Igualdad", organizado por la AEHM -Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer- de la Universidad de Málaga, y editado por la Diputación de Málaga y dicha Asociación.




Entrevista en Las Noticias de San Pedro


sábado, 15 de diciembre de 2007

ENCUENTRO DE ESCRITORES DOCENTES DE ANDALUCÍA CON LA CONSEJERA DE EDUCACIÓN EN SEVILLA
El pasado12 de diciembre, los escritores docentes andaluces se reunieron en Sevilla invitados por la consejera de Educación, Cándida Martínez, para conmemorar el 80 aniversario de la Generación del 27.
Junto con otros poetas y escritores malagueños tuve la suerte de ser invitada al acto, que fue espléndido, pero que adquirió un insospechado tono reivindicativo que ninguno de los presentes allí esperábamos. Antonio Carvajal, antes de su intervención poética sobre el 27, reivindicó ante las autoridades educativas el prestigio perdido de todos los docentes. José Manuel Benítez Ariza, poeta y compañero de Cádiz, antes de leer su poema, argumentó sobre el potencial humano que hay en los institutos, entre científicos, escritores, pintores, animadores culturales, etc, y cuyo potencial creativo se ve coartado con trabas burocráticas. Sin duda, el dardo más hiriente fue el que lanzó Aurora Luque, que representaba a Málaga. La citada autora cambió la lectura de su poema por una “elegía” por las letras y las humanidades. Señaló que en su instituto había mucho ordenador y ninguna edición seria de Cernuda, la desaparición del bachillerato de humanidades en algunos institutos, la importancia que se concede a los méritos acumulados mediante “cursillitis” y el poco reconocimiento a la labor científica y artística de muchos profesores, continuó indicando la escasa atención que el sistema educativo presta a la literatura y a la cultura en general.
También recitaron en el acto, en representación del colectivo, Pura López Cortés, Juana Castro, José Lupiáñez, Carmen Ciria, Juan M. Molina Damiani y Juan Lamillar. Hubo además recitaciones audiovisuales e interpretaciones musicales a cargo de Juan Rodríguez Romero (piano) y Aurora Gómez Mora (soprano). La presentación corrió a cargo de Mar Arteaga. El acto se cerró con el discurso de la consejera Dª Cándida Martínez.
MI TALLER DE TEATRO
Los alumnos de mi taller de teatro -optativa de 4º ESO- en colaboración con el área de coeducación representaron el pasado 5 de diciembre una obra teatral para manifestar su solidaridad con las mujeres maltratadas. Después de leerles en clase un relato corto que hacía referencia al tema citado, les hice la propuesta de que a partir de mi texto, ellos confeccionaran un guión teatral. Y así lo hicieron. La representación ha tenido gran éxito y a ella asistieron, en dos sesiones consecutivas, todos los alumnos del instituto. También leímos textos compuestos por ellos mismos. Se despidieron cantando una canción contra los malos tratos.
He aquí un fragmento un fragmento de mi relato “SONRISAS QUEBRADAS”

La primera vez que su padre la zarandeó Leni era todavía un bebé que apenas si había cumplido el año de edad. Dicen que la cogió con todas sus fuerzas, la levantó hacia arriba y acto seguido la arrojó contra el suelo como si fuera una muñeca de trapo. A su madre le costó días enteros entender como su pequeña pudo sobrevivir al tremendo porrazo. Pero, como siempre, cerró la boca y calló. Su madre siempre callaba. Las mujeres de su tiempo estaban acostumbradas a callar y a seguir viviendo, si vivir podía llamarse a esa manera malsana de remontar los días carentes de sentido de un calendario vacío, con el único aliento que produce el martilleo constante de una sola frase en la memoria: ”Por mis hijos”. A partir de entonces no sólo soportó los palos sobre su propia piel, en el más absoluto silencio, sino que se llevaba de refilón todos los que iban destinados a sus tres hijos – a Leni y a los dos varones que nacieron después -, pues, siempre que su marido ponía en práctica el diabólico “juego de las palizas”, ella, como el ángel salvador que en todas partes se encuentra, se interponía, con el rostro desvalido por la palidez, entre el maltratador y los infelices chiquillos.
“Mirad como corren los patitos chicos”, era la cantinela diaria de las vecinas cuando cada tarde, al acercarse la hora en que su padre volvía del trabajo, los tres niños corrían como locos calle abajo para alejarse de la casa. A su padre lo llamaban “patito” porque tenía los andares torpes y lentos de un pato, y de ese apodo también se habían hecho ahora merecedores por herencia sus tres desamparados hijos. Cuando volvían al hogar, encontraban días de calma y días de tormenta, pero ellos habían aprendido a guardar silencio, a no llevar la contraria y a retirarse prudentemente a tiempo en caso de que se levantara una mala polvareda, o al menor gesto indicativo de la madre que les avisaba del inminente peligro. Entonces se refugiaban en sus habitaciones y se dormían hasta que la luz de un nuevo día les traía unas esperanzas frágiles de paz y de buenos deseos. Aquella tarde, desde luego, no era la que mejores esperanzas les había traído porque, sin entender cómo ni por qué, el padre llegó a la hora que tenía por costumbre, y, en vez de sentarse pacíficamente a comer, puso de manifiesto, de la manera más incontrolada, toda la agresividad que llevaba encima. Ni siquiera las bestias en sus peores momentos podían presumir de semejante animalidad. Cogió por uno de sus picos el paño floreado que cubría la mesa y tiró de él con tal arrebato que todos los cubiertos y comida, que su mujer había puesto con esmero sobre él, y por qué no decirlo, con las manos temblorosas de pavor, volaron por los aires como recién salidos de una caja de sorpresas a la que acabaran de hacer estallar. ¡Pobre mujer, se arrinconó en un ángulo de la triste habitación y no se atrevió a abrir la boca! Algunos años más tarde Leni descubrió que su padre era adicto a la bebida. Bebía coñac como quién bebe agua fresca del grifo. Y mientras él la bebía y la digería en forma de insultos y bofetadas, su familia resistía con paciencia, sumando años hacia el futuro, los hirientes malos tratos que salían de la cartera del insano. Y sumando años, Leni cumplió los dieciséis.

lunes, 26 de noviembre de 2007

“Manifiesto contra la violencia de género”

El pasado 23 de Noviembre Ana Herrera colaboró en los actos contra la violencia de género celebrados en Campillos, su pueblo natal. Tras la lectura de un manifiesto, de su puño y letra, en contra de dicha violencia, Ana dio una conferencia analizando la situación de algunas mujeres brillantes de la historia que por su condición de mujer fueron asesinadas o relegadas a un segundo plano, formas muy comunes de violencia contra la mujer aún en nuestros días. Ana entregó una carta literaria sobre la violencia psicológica a la mujer a la Asociación de Mujeres de San Benito de Campillos que en un tono muy emotivo la recitaron a los asistentes al acto. Se escucharon allí otras voces de mujeres y, por último, se repartió la carta entre los asistentes. Los actos estuvieron organizados por la Concejalía de la Mujer y contaron con la presencia del Concejal de cultura.
He aquí un fragmento del “Manifiesto contra la violencia de género”:
Sí, sin duda, la violencia contra la mujer ha tenido y tiene mil caras. La más común en nuestros días es la que nos llega a través de los medios de comunicación: LA VIOLENCIA DOMÉSTICA. Mujeres maltratadas y asesinadas a manos de sus novios, de sus maridos, de sus compañeros sentimentales. De aquel que en otro tiempo fue un niño o un joven cariñoso, de mirada inocente y sonrisa encantadora, que todos conocíamos y amábamos, que recibía y devolvía los besos de una madre, una hermana o una amiga. De aquel a quien el alcohol, las drogas o las insatisfacciones personales han convertido en un maltratador. ¿Es, tal vez, el maltrato a la mujer una vía de escape a las carencias y frustraciones del varón, que arremete contra lo que considera el sexo débil, precisamente porque en su interior sabe que la mujer ha sido, es y siempre será un sexo fuerte? La que lucha, la que sueña, la que llora y sabe despertar, la que presta su mejilla a los besos del amor, la que remonta con alas de águila el sueño de la vida. Nunca mejor ocasión para recordar las palabras de la escritora MARÍA LEJÁRRAGA: “Las mujeres callan, porque aleccionadas firmemente por la religión, creen que la resignación es virtud; callan por miedo a la violencia de hombre; callan por costumbre de sumisión; callan, en una palabra, porque en fuerza de siglos de esclavitud han llegado a tener almas de esclavas”. O aquellas otras: “Fue tu compañera y no fue tu igual…Pensó contigo, luchó contigo, trabajó contigo… ¡tú sólo triunfaste! ¿Quién se ha retirado, a la hora del triunfo, para dejarte a ti toda la vanagloria? ¿Quién ha hecho el silencio en torno suyo para que no se oyera nada más que tu voz? Ella fue la mujer que despertó del sueño secular y sintió su derecho como un pecado; la que, consciente de su inteligencia se la quiso hacer perdonar como un crimen”.
También conozco al hombre luchador, que sueña y que llora, pero de una manera más fácil. ¿Cuántas mujeres acceden a puestos de poder? Su reconocimiento profesional nunca es igual que el masculino, sufren acoso sexual y, de vuelta en el hogar, se esclavizan tras el brillo de las baldosas. ¡Cómo no sentir su dignidad perdida ante un cúmulo de responsabilidades impuestas por las circunstancias y por la sociedad, pero, sobre todo, ante un cúmulo de responsabilidades permitidas y no compartidas, cuando se les escapa el tiempo para contemplar una flor o pasear descalzas sobre la arena de la playa!
Y, en cuanto a mi nombre, no quiero ser “señora de …”, solamente QUIERO SER, con todas sus consecuencias: “La que lucha, la que sueña, la que llora y sabe despertar, la que presta su mejilla a los besos del amor, la que remonta con alas de águila el sueño de la vida”.

jueves, 1 de noviembre de 2007

ENCUENTRO DE ESCRITORES DOCENTES Cádiz

en un encuentro de escritores docentes
CÁDIZ EN EL 80 ANIVERSARIO DEL 27

Ana Herrera, miembro de la Asociación Alas, participó el día 31 de octubre pasado en un encuentro de autores docentes de la provincia de Cádiz, convocado por Inmaculada Tinoco Martínez, Jefa de Servicio de Ordenación Educativa de la Delegación Provincial de Cádiz. Dicho acto, que estuvo presentado por Blanca Flores, Coordinadora Provincial de Efemérides, tuvo lugar con motivo de la celebración del 80 Aniversario de la Generación del 27, y dentro del programa de actuaciones provinciales en torno a la Generación.
Nuestra compañera, Ana Herrera, formará parte de una Antología de autores docentes y Generación del 27 que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía va a editar con motivo de dicho acontecimiento.

¡FELICIDADES, ANA HERRERA!

domingo, 7 de octubre de 2007

80 ANIVERSARIO DE LA GENERACIÓN DEL 27 EN LA CADENA SER COSTA DEL SOL Y AMICAM RADIO CAMPILLOS.

Repaso de los poetas que conforman la generación centrándose, sobre todo, en los poetas malagueños o vinculados a la ciudad de Málaga.
Es el caso de
Emilio Prados, Manuel Altolaguirre y José Moreno Villa, nacidos en Málaga;
José María Hinojosa, nacido en Campillos.
María Zambrano, poeta filósofa de Vélez Málaga;
Jorge Guillén, vinculado a la ciudad en su vejez, tras el exilio, y en su muerte;
Vicente Aleixandre, que aquí vivió su infancia y a Málaga dedicó su maravilloso poema “Ciudad del Paraíso”.
Se recuerda para todos los lectores de esta página el poema de Vicente Aleixandre.

CIUDAD DEL PARAÍSO
A mi ciudad de Málaga.

Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.
Colgada del imponente monte, apenas detenida
en tu vertical caída a las ondas azules,
pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas,
intermedia en los aires, como si una mano dichosa
te hubiera retenido, un momento de gloria, antes de hundirte para siempre en las olas amantes.

Pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira
o brama por ti, ciudad de mis días alegres,
ciudad madre y blanquísima donde viví y recuerdo,
angélica ciudad que, más alta que el mar, presides sus espumas.

Calles apenas, leves, musicales. Jardines
donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas.
Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas,
mecen el brillo de la brisa y suspenden
por un instante labios celestiales que cruzan
con destino a las islas remotísimas, mágicas,
que allá en el azul índigo, libertadas, navegan.

Allí también viví, allí, ciudad graciosa, ciudad honda.
Allí, donde los jóvenes resbalan sobre la piedra amable,
y donde las rutilantes paredes besan siempre
a quienes siempre cruzan, hervidores, en brillos.

Allí fui conducido por una mano materna.
Acaso de una reja florida una guitarra triste
cantaba la súbita canción suspendida en el tiempo;
quieta la noche, más quieto el amante,
bajo la luna eterna que instantánea transcurre.

Un soplo de eternidad pudo destruirte,
ciudad prodigiosa, momento que en la mente de un Dios emergiste.
Los hombres por un sueño vivieron, no vivieron,
eternamente fúlgidos como un soplo divino.

Jardines, flores. Mar alentando como un brazo que anhela
a la ciudad voladora entre monte y abismo,
blanca en los aires, con calidad de pájaro suspenso
que nunca arriba. ¡Oh ciudad no en la tierra!

Por aquella mano materna fui llevado ligero
por tus calles ingrávidas. Pie desnudo en el día.
Pie desnudo en la noche. Luna grande. Sol puro.
Allí el cielo eras tú, ciudad que en él morabas.
Ciudad en él volabas con tus alas abiertas.


Repasó después la nómina de poetas del 27, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, José Bergamín –vinculado al grupo en el campo ensayístico-, Juan José Domenchina, Pedro Salinas, y los poetas andaluces, Fernando Villalón, Luis Cernuda, Federico García Lorca y Rafael Alberti. No faltó en esta lista la otra nómina, la de escritoras, poetas, filósofas y pintoras que, posiblemente por su condición de mujer, siempre han quedado en el olvido: María Teresa León –escritora, casada con Alberti-, Rosa Chacel –escritora-Ernestina de Champourcín –poeta, casada con Juan José Domenchina-, Concha Méndez –poeta, casada con Manuel Altolaguirre-, Josefina de la Torre –poeta-, Cristina de Arteaga –poeta y monja-, la anteriormente citada María Zambrano –nuestra poeta filósofa de Vélez Málaga-, y la pintora Maruja Mallo. Muy vinculadas al 27, aún podríamos citar los nombres de Zenobia Camprubí y María Lejárraga. El punto más fuerte de vinculación del grupo fue su intensa amistad.
Concluyó la colaboración de Ana Herrera en la radio recitando uno de sus poemas editado en Walläda VI.
Si queréis leer su poema “Amanece sobre mi piel” –primer premio del certamen “José María Campos Giles” de Campillos 2002-, podéis encontrarlo en su bitácora.

AMANECE SOBRE MI PIEL

Hoy he visto amanecer sobre la tierra.
He abierto de par en par las hojas de mi ventana;
era como si el mundo quisiera entrar en mi casa,
en mi cuarto, sobre mis paredes pintadas de color,
sobre mis sábanas blancas,
sobre mi colchón de amores viejos.
Hoy he visto amanecer sobre la tierra.
El sol radiante iluminaba mi cara
y amoroso el viento acariciaba mis cabellos negros,
como si las olas del mar salvaje jugaran,
jugaran y enredaran mi cuerpo entre su blanca espuma.
Hoy he visto amanecer sobre la tierra
y he sentido la energía del universo
bañar mis carnes desnudas
y he querido parar el tiempo, hacer eterno este instante
que, efímero y fugaz, ha volado hacia el mar de los recuerdos.
Hoy he visto amanecer sobre la tierra.
He cerrado las hojas de mi ventana abiertas de par en par
y he vuelto a vivir mi historia cotidiana,
pero hoy mi alma lucirá un traje de gala
bordado en blanco y oro
y cuatro pajes galantes saldrán de sus cuentos de hadas
para poner a mis pies sin alas una alfombra de alto vuelo.
Hoy he visto amanecer sobre la tierra,
de esta tórrida mañana veraniega, del cálido junio primerizo,
y he querido atrapar el tiempo
sobre mi piel bronceada de besos,
sobre mi pensamiento fogoso,
sobre mi espíritu tierno, inquieto...
Hoy he visto amanecer sobre la tierra,
y sólo ha sido eso, y mucho más,
¡Cuántas sensaciones vivas!
Camino hacia el escritorio.
Llevo mis versos en la mirada ausente.
Mi voz se hace palabra. La palabra pinta el lienzo.
Mi voz se hace palabra en las páginas de un tiempo por nacer.

"Cuatro rosas y un sueño", por Ana Herrera Barba

E-BOOK
Un enfoque histórico, un trasfondo de exotismo, cuatro mujeres de otro tiempo, cuatro rosas que nos hablan desde el ayer para hacernos reflexionar sobre el presente más cercano. Cuatro mujeres que sintieron las mismas inquietudes de la mujer actual, que se entregaron a sus sueños y al amor, y que padecieron el dolor sobre sus almas de violeta. La primera es la voz de una mujer del antiguo Egipto, que dejó grabada su historia sobre una losa de piedra que se encuentra en el Museo Británico de Londres. La segunda, Hipatia, la última directora de la Biblioteca de Alejandría, primera filósofa y científica de occidente, lapidada en su ciudad en el 415 d.C. Walläda, la última princesa del califato Omeya de la ciudad de Córdoba; vivió en el siglo XI, y fue una mujer rebelde y una excelente poeta. Mumtaz Mahal, la mujer que inspiró la construcción del Taj Mahal, esa maravilla de la arquitectura moderna que Tagore bautizó como “Una lágrima en la mejilla del tiempo”. Cuatro relatos y cuatro poemas que nos desvelan las voces de ayer que no son sino las voces de hoy y las voces del mañana.